Yanantin Lab: Testimonio Victoria Karmín (México)

A partir de una serie de posts sobre la residencia visibilizamos la experiencia de cada una de las creadoras invitadas de Iberoamérica que participaron en el Yanantin Lab. A cada creadora se le hizo una serie de preguntas que buscan sistematizar los aprendizajes y compartirlos a las personas interesadas.

Victoria Karmín durante la caminata/peregrinación a Chavín de Huántar. Fotografía por Renata Borges.

PREGUNTA(s) 1.- ¿Conocías de antes y en persona a las otras personas integrantes de la residencia? ¿Cómo fue tu encuentro, aprendizajes, diálogo y compartires con personas de otros países iberoamericanos durante la residencia? ¿Qué valoras de este intercambio de experiencias?

La única persona a quien yo conocía antes de la residencia era a Carlo Brescia. No conocía a ninguna de las otras artistas residentes, más que por las reuniones que sostuvimos previas al encuentro de manera electrónica.

El laboratorio ha sido para mí una experiencia maravillosa, en lo personal, en lo creativo, en lo profesional, me he enriquecido y nutrido del proceso de todas mis demás colegas, de sus experiencias, percepciones, ideales, caminos, vínculos, de ellas y de el resto de personas que nos ha acompañado y cuidado en todo momento. Me he sentido valorada, respetada y libre de expresarme. He aprendido mucho respecto a Perú, su cultura e historia, así mismo, gracias al compartir con las demás residentes he podido conocer un poco más respecto a las tradiciones, los movimientos sociales y artísticos de Colombia, Brasil y Argentina. Sumado a esto, se ha reforzado en mí la necesidad de profundizar en mis raíces y tradiciones del territorio mexicano.

Conocí cosas nuevas sobre todo respecto a la salud y la nutrición. Ana y Renata están en una investigación profunda sobre las infusiones de distintas plantas y sus efectos en el organismo, yo desconocía esa manera de acercarse a la salud. La dieta que llevamos baja en sal, azúcar y café me hizo ser consciente de los efectos de estas sustancias y cómo alteran mi sistema nervioso y aportan a sentir ansiedad. 

Me sentí cobijada en mis momentos de ansiedad y todas ellas valoraron mi ser, con mis virtudes y mis sombras. Son unas personas muy amorosas, y coincidimos en muchas maneras de ver el mundo, sus dolores, sus urgencias, y sus destellos de sensualidad. Fue como asomarme a un grupo de amigos que podría tener en México, pero que tienen sus vidas paralelas. Conocer sus historias familiares, sociales, sus búsquedas artísticas.

Las residentes, así como las personas aledañas, Cecilia, Gladys, Geonella, Sonia, Don Feliciano, Fray y Ebert, la escuela Semillas, eran fragmentos de esta constelación de experiencia, con la que compartimos un caminar, hicimos ofrendas, conversamos alrededor del fuego, nos maravillamos con el cielo, los Andes, los cóndores, las danzas, nos encontramos en nuestras luminosidades y nuestras dolores, compartimos música, risas, anécdotas, nos hicimos amigas. Incluso los desafíos encontrados fueron una manera de conocer nuestros propios límites y encontrar en esta comunidad tan amorosa respuestas a preguntas inquietantes, a buscar maneras de reaccionar distinto a las heridas más profundas compartidas por todos los territorios de América Latina. Y fue un ejercicio épico de discernimiento.

Encuentro con una piedra negra y blanca durante la caminata a Chavín; Victoria registrando el acontecimiento (abajo al centro). Fotografía por Renata Borges.

PREGUNTA(s) 2.- Sobre la propuesta de abordaje de investigación y creación. ¿Cómo te pareció la propuesta metodológica de investigación y creación del Yanantin Lab? 

Es una propuesta única. Los aspectos simbólicos, estéticos y cosmogónicos de la cultura Chavín fueron retomados para elaborar la la propuesta de Yanantin Lab; la chacana, las cuatro direcciones, el centro del centro, la dualidad complementaria, el peregrinar, entrar a Chavín de manera ritual, la integración de lo masculino y femenino, el templo y todos sus espacios. Los cuatro elementos, los espíritus ancestrales y sus manifestaciones presentes. 

Retomar el peregrinar como metodología de encuentro con una misma, con el territorio, con el cuerpo y con las demás personas, con ese “todo” que se expande. Esa fue la metodología. Traernos desde las cuatro direcciones para confluir en un centro que desde la antigüedad se edificó con este propósito me parece una genialidad. Revivir la experiencia, ofrendar la concentración, el cansancio, el cuidado. Encontrar el amor al movimiento, el respeto al cuerpo, expandir el rango de expresión corporal, desde la integración pausada y meditada de dar paso a paso. Me parece una propuesta de arte contemporáneo, ese arte que ha expandido sus formatos, tejido con lo ancestral y con lo humano, con la memoria tallada en piedra y la memoria guardada en las células del cuerpo que reconocían el caminar con un propósito de liberación.

De derecha a izquierda, Victoria Karmín, Jackie, Sophie Huart y Renata Borges durante el taller de Danza a Tierra impartido por Karo Colibrí antes del inicio de la residencia. Fotografía por Carlo Brescia.

PREGUNTA(s) 3.- ¿Las actividades propuestas generaron pensamientos, sensaciones, movimientos que te sirvieron (y servirán) en tu pesquisa artística y labor creativa?

Sobremanera. Compartir los alimentos, los círculos de palabra, peregrinar, la respiración de renacimiento, el taller de danzas rituales en la escuela alternativa. La visita al templo durante toda una semana. Reconocer los elementos de la naturaleza, dietar, ofrendar, rezar.

¿Cuáles fueron las actividades que te resonaron más en tu indagación artística?

La respiración de renacimiento, la peregrinación, las ofrendas, el templo y la ceremonia.

Parte del producto coreográfico desarrollado por Victoria Karmín: … espíritus juguetones y risueños … . Fotograma por Victoria Karmín.

PREGUNTA(s) 4.- ¿Puedes describir el producto coreográfico en el centro ceremonial que desarrollaste durante la residencia? ¿Cómo relacionas lo cosmo-vivenciado en las actividades de la residencia y este producto coreográfico?

Es un plano secuencia en el interior de las galerías. Desde una cámara fija que gira 360º dos veces, en este recorrido doble observamos 8 escenas, que representan 8 espíritus que han guardianando el templo desde su fundación, los espíritus de: las piedras, una sacerdotisa, las arañas, del aire, un hombre de conocimiento, del agua, de la luz y finalmente un guardián del tiempo moderno.

En la sesión de respiración de renacimiento que nos compartió Renata tuve la visión de una obsidiana verde que se partía por la mitad, en cada mitad se veía una chakana con inscripciones alrededor, una más iluminada que la otra. En otro momento de la respiración, el dedo índice de mi mano derecha hizo un giro involuntario que dibujaba un círculo. Y aunque en el momento no sabía que estas eran indicaciones para la propuesta coreográfica, fue algo que tuve muy presente en toda la residencia.

En nuestro encuentro ritual con Chavín, supe que el espacio en el que quería hacer mi danza ofrenda era en las galerías. Viniendo de un territorio (México) donde los templos antiguos están erigidos en su mayoría hacia arriba, el énfasis en la construcción subterránea de Chavín me provocaba tantas cosas, me incitaba a imaginar un orden simbólico invertido, femenino; un ir hacia adentro para convivir, una oscuridad latente que guía la luz, el aire y el agua.

Escena 1: Las piedras vivas. A lo largo de todas las caminatas que hicimos, las piedras de este territorio me han impresionado. No paraba de asombrarme de cómo había unas lisas, redondeadas, pulidas, al lado de otras puntiagudas, trapezoidales, romboides, las blancas al lado de las negras, amarillas contiguas a las azules, moradas o violetas rodaban junto a las rojizas, otras manchadas, no faltaban las rayadas que contrastaban con las monocromáticas, se asomaban las bicolores, se sumaban las brillantes al lado de las opacas, y las translúcidas resaltaban las porosas. Al llegar al templo este elemento no sólo seguía siendo presente, sino fundamental. En esta escena se busca representar esas piedras que están vivas por medio de dos torsos embonados que respiran y podemos ver a través de una ventana de piedra.

Escena 2: La sacerdotisa. Continuando con imaginar ese orden invertido, quise proponer la imágen de una sacerdotisa. En el imaginario colectivo, toda civilización agrícola ha sido patriarcal, pero Chavín, un centro civilizatorio sin evidencia de casta guerrera, con tanta información construída hacia el interior de la tierra, me sugiere la posibilidad de ceremonias iniciáticas dirigidas también por mujeres. En la ceremonia, Cecilia la mujer de conocimiento que nos acompañó, al momento de estar alrededor del fuego hacía un gesto corporal muy bello –que sugirieron en el círculo de palabra mis compañeros, cuando propuse mi coreografía–. Sentada de cuclillas, apoyada en su bastón de mando, mirando fijamente al fuego, su serenidad transmitía profundidad.

Parte del producto coreográfico desarrollado por Victoria Karmín: las arañas. Fotograma por Victoria Karmín.

Escena 3: Las arañas. Chavín era un centro ceremonial, que recibía peregrinos por periodos, eso quiere decir que pasaba periodos “vacío”. Y cuando estaba vacío, ¿quien lo habitaba? Cuando visitamos las galerías a oscuras, varias de nosotras percibimos a las arañas, no solo a los insectos, sino a sus espíritus. Ese espíritu que teje en la oscuridad, en el silencio, que se quedaba tejiendo los saberes y ordenando el intercambio en un dibujo excelso y perfecto. Me parecía un espíritu guardián digno de ser representado.

Escena 4: Soplos de aire. Cuando se camina por las galerías es posible percibir hálitos que viajan por los túneles, las puertas y las ventanas. Quise representar esto con la idea de unos espíritus juguetones y risueños. Un poco de frescura que corre y lo abarca todo con luz propia.

Escena 5: Un hombre de conocimiento. Inspirada en las cabezas clavas, que narran el viaje de una persona que toma plantas sagradas y encarna el espíritu del jaguar.

Escena 6: El agua. En nuestro peregrinar fuimos al encuentro de distintos cuerpos de agua: lagunas, ríos, riachuelos, humedales, nos cayó un poco de lluvia y hasta ese granizo diminuto que no es nieve, en cada uno mis colegas rezaban, dejaban una pequeña ofrenda, un grano de arena, una gota de agua de aguas sagradas, a lo lejos siempre nos acompañó la nieve que se alza sobre las montañas y el agua de las nubes. Al templo de Chavín lo rodean dos ríos y hasta donde entiendo, debajo del templo el agua confluía y circulaba. Este espíritu está representado por una mujer que camina cantando por los pasillos.

Escena 7: La luz. Chavín tiene una disposición misteriosa de los túneles, mientras que por unos podría circular agua, por otros aire, hay otros que salen hasta la superficie y un punto de luz entra. Por ahora la propuesta de esta imagen es la más pedestre, es simplemente luz reflejada al otro lado de una de estas ventanas. 

Escena 8: El guardián del tiempo actual. Originalmente mis colegas habían propuesto pedirle a uno de los guardias de la vida real que apareciera en esta última escena. Inclusive le preguntamos a uno de ellos, Agustín, que siempre nos saludaba en quechua, pero estas personas son contratadas por una empresa privada y no tienen autorización para participar en actividades de esta naturaleza. Así que decidimos ser lo más realistas, y es Carlo quien hace la representación de esta persona de la actualidad que resguarda el templo.

Parte del producto coreográfico desarrollado por Victoria Karmín: la sacerdotisa. Fotograma por Victoria Karmín.

PREGUNTA(s) 5.- ¿Piensas que tu producto coreográfico es una danza ritual?

Sí.

Todas las escenas suceden en secuencia dentro de una sóla toma de 720 grados; el lente de la cámara danza con las intérpretes en un círculo ritual. Mientras la cámara giraba, todas seguían pautas sobre el manejo de la luz (poner, quitar filtros de color en la iluminación, apuntar con la luz del celular, etc.), el sonido y el cuerpo, con la intención de evitar cortes y efectos en la postproducción. Esto me recuerda a las fiestas patronales en los pueblos, donde cada individuo sabe que hacer: unos muelen maíz, otros hacen tortillas, otras traen el agua, otros prenden el fuego, otros cortan la carne y, sin que nadie esté dirigiendo, prácticamente sin tocarse, nadie se cae y es raro que algo se rompa o se pierda. Esto es en términos formales lo que se buscaba coreográficamente. 

Posterior a la filmación, mis colegas comentaron que la cámara y yo éramos como el fuego de los círculos de palabra. Tanto la luz del centro como el movimiento coordinado de las cuatro direcciones, estoy segura, fueron una ofrenda al templo y a sus espíritus guardianes.

¿Cómo definirías personalmente luego de la residencia el concepto de ‘danza ritual’?

Conectar el cielo y la tierra a través del movimiento de un cuerpo colectivo que ofrenda su danza al espíritu de todo lo creado y al espíritu que lo creó.

¿Cuál(cuáles) es(son) el(los) mensaje(s) de tu producto coreográfico para las audiencias externas?

El vértigo de lo insondable a través de la memoria del templo, resguardada por guardianes físicos y metafísicos de diversos tiempos. Momentos superpuestos de espiritualidad. 

Victoria Karmín en la galería Laberintos, Chavín. Fotografía por Ana Laura Ossés.

Sobre Victoria Karmín (México)

Hija de padres mexicanos, nació en 1987 en EE.UU. Cautivada desde temprana edad por la pintura, estudia la carrera de física en la Universidad Nacional Autónoma de México y se especializa en animación en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Entre 2011 y 2016 realizó cortometrajes de animación de autor en colaboración con otras artistas visuales, músicos y científicos, dicho trabajo ha sido expuesto en distintos festivales nacionales e internacionales como el Festival Internacional de Cine de Morelia, el Short Shorts Film Festival, el Festival Internacional de Cine de Huesca, Short Film Corner en Cannes y en múltiples foros independientes de Latinoamérica y ha sido apoyado por el programa de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) y la dirección General de Divulgación Científica (DGDC) de la UNAM. Desde entonces ha impartido talleres de cine, animación y arte terapia en espacios independientes en Ecuador, Perú, Colombia y alrededor de la República Mexicana. En 2018 fue invitada a deliberar como jurado en el 11º Concurso de “Hazlo en Cortometraje”, de la Fundación Bancomer. 

En 2019 fue apoyada su labor en cine comunitario y arte terapia con el proyecto “Memorias en Movimiento” dirigido a mujeres sobrevivientes de violencia sexual por el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) de la Ciudad de México, y en ese mismo año colaboró como coguinista y codirectora audiovisual en la propuesta dancística “Arqueologías del Placer” presentada en en Centro de Cultura Digital de la Ciudad de México. En 2020 participó en la creación de los videos “Imaginación, pensamiento y técnica, trascender la cinemática en la animación” y “Física y Animación”  para la Secretaría de Cultura. Actualmente presenta la investigación “Placer en el Parto” en el cuarto “Festival de Arte & Ciencia El Aleph”: Fronteras de la Medicina, es tutora en la rama de medios audiovisuales de PECDA Tlaxcala y trabaja en su taller de pintura independiente en Tepoztlán Morelos.

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